sábado, 26 de enero de 2013

Cuando uno ya no piensa
es cuando las ocasiones se suceden.
Y ahí me vi,
de repente,
enfrentando la situación.
Sentía confianza en mis sentimientos más íntimos,
que hacía ya mucho tiempo habían sido guardados.
Sí, querido, yo también te extrañé.
No, ¿cómo podés pensar que te odio?
Si eras mi amigo y fuiste mi vida.
Te perdono por romperme el corazón,
estoy segura de que no fue tu intención.
Yo también te eché de menos, querido,
sobretodo el contacto de nuestras manos,
aunque el amor no sea una cuestión de pieles,
ni el olvido una cuestión de perdón.
Quiero que ya todo deje de dar vueltas, de ser una guerra.
Que construyamos una paz sin miedos
y con certezas de afectos.
Que sólo necesite que estés a mi lado
y me acompañes en el camino,
mi amigo.

27 - Enero - 2013

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