lunes, 13 de julio de 2015

Tendrían que ser demasiadas coincidencias.
¿Será el universo?
Tengo que darte el tiempo,
no quería golpearte así la puerta.
No existen los sentidos que invadan la verdad.
Tu tiempo y mi espera,
esa eterna espera, la de todos los días.
Esa espera que jamás pudo resultarme cotidiana,
tan arraigada y tan ajena,
sobretodo desesperante.
Casi siempre incomprensible.
¡Si tan sólo te hubieras visto sonreír!
Podrías entenderme, podrías quererte
y saber que no hay nada que perder.

8 Junio 2015

sed

Si tuviera la posibilidad de elegir,
seguiría buscándote de la misma forma,
incluso aumentaría el empeño.
Porque la vida es todo o nada,
blanco o negro.
Nada nunca es suficiente,
es por eso que no basta con verte,
no con tocarte.
¿Qué puedo hacer?
Parece que ya no hay más caminos por tomar.
Sonreía si te veía,
suspiraba si me hablabas,
¿a dónde te habías ido?
¿Será mi sed de posesión?
¿Serán mis labios desesperados?
Veo todas las puertas cerradas,
y sin esperanza
te sigo buscando, te sigo esperando,
a que salgas de tu encierro,
de tu duelo por desesperación.
Y aunque pasa el tiempo, acá estoy.
Inmóvil, como la última carta por tomar,
como si vos fueras mi salvación.
Nadie puede asegurármelo,
ni yo, ni vos, ni nadie.
Si tan solo tu puerta se abriera,
podría volver a nacer,
transformándome en otra.
El cambio tan deseado,
la unión de la fuerza.

7 Julio 2015