Esperá, no actués, disfrutá el momento
que cuando alguien aparece sin ser llamado,
es la felicidad más grande.
Todo llega, siempre llega
aunque la angustia nos invada,
aunque olvidemos el camino.
Y si hacemos que nos llamen,
si alguien nos busca,
nos sentimos queridos.
Aguantemos entonces,
que las desilusiones sean inventadas,
que las sonrisas renueven la tristeza.
Que tu aparición renueve mi alma.
19 - Mayo - 2013
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