miércoles, 21 de mayo de 2014

Las pieles no pueden mentir

Un conglomerado de besos que prometen ser los últimos,
y siempre son los ante últimos.
El horror de una rutina sin tu sonrisa.
Hasta qué punto entregarte te hace ver débil,
hasta cuándo hay que esperar
para que el indicado no dé últimos besos.
Puede parecer lujuria, sin embargo hay algo más.
Porque cuando la sangre hierbe,
el corazón sonríe y mi alma revive,
sé que hay algo más.
No se puede ver, no se puede tocar.
Por eso es fácil de destruir,
aparentar que nunca existió.

Arrepentirse, abandonar.
Eso es cosa de débiles.
Yo me hago fuerte en la espera,
en arriesgar y entregar.
Aunque no quede ni un tercio de lo que tenía,
ni el orgullo que me hizo gustarte,
ni la desesperación fatídica de la incertidumbre.

Podemos continuar fingiendo.
Pero las pieles no pueden mentir.
Se puede hablar de errores,
metidas de pata, vanos instintos.
Pero las pieles no pueden mentir.
La razón no puede ocultar por mucho tiempo más
lo que el corazón ya no quiere callar.

Sólo existe una vida para vivirse arrepintiendo
o vivir feliz por arriesgar.

17Mayo2014

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