Las de la vida, las de las palabras.
Mucho tiempo pasé ya escuchándome a mí misma.
Y tal vez sea otra pantalla,
en la que te percibís diferente,
siento tu auténtica verdad.
El miedo al fracaso
sólo es de los que arriesgan.
Una decisión también puede ser una pantalla,
falsa afirmación de una cárcel pasada.
Cárceles que te sacan hasta el suspiro más puro,
la luz más clara,
la religión más encarnada.
Los espejos son una pantalla
de lo que fuimos y en lo que nos convertimos.
No mienten, nosotros mentimos.
Imaginamos pantallas, creamos prisiones
para no arriesgar.
Si la cruz no es nuestra,
no nos pertenece.
Que salgan las cárceles ajenas,
los miedos pasados, los fracasos lejanos.
Las pantallas son de la mentira,
jugar es de confiar en tu voz.
19 Marzo 2015
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