La misma batalla
perdida por perdida.
No me dejás nada,
amor, ¿cuál es el camino?
Sendero esclavo, cuento mágico.
El camino a la locura,
siempre el mismo, ineludible.
Escribo como si no deseara ser vista,
todos extraños al lado mio.
Sólo hay una cara conocida.
¿Por qué la noche excede el alma?
Mis ojos atónitos buscan la real belleza,
la verdadera verdad.
El alma sale por la noche
a contar historias verdaderas.
De día el sol quema
y es mejor no mostrar las heridas.
Cómo se extrañaba eso de no pensar demasiado
Esas personas sin tantas preocupaciones,
¿qué nos pasó a nosotros?
Que no supimos valorar,
no pudimos conservar esa alegría,
el amor transformado.
Las felices tardes de lluvia,
las lágrimas de las carcajadas:
todo se arrancó del cuerpo,
casi de la memoria, diría yo.
Me quise alejar y volví a caer,
así funcionan estos juegos.
¿Cuál es tu norte?
Quiero ser tu brújula,
tu tiempo y tu espera.
¿A dónde vas cuando te arrancan
otras sábanas, otras historias?
Y siempre el mismo final.
Perder y volver, sin saber por qué
y finalmente volvés.
Como si fuera tu salvación,
como si esperaras algo mejor.
Como si no existiera nada más.
Qué crueles que son las memorias,
ojalá el rencor existiera por la noche.
Tal vez mis oídos serían música
y habría más batallas por ganar.
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