domingo, 18 de junio de 2017

Yendo lejos

Como un hastío interminable
pasa la vida frente a mis ojos
y yo inmóvil la contemplo.
Me dejo seducir por su paisaje,
la beso y la vuelvo a besar.
Ella sigue su camino,
llevándose mi juventud
y esos recuerdos que me esfuerzo
en no olvidar.

Le pido que me deje acompañarla,
es difícil caminar en soledad.
No me responde y yo me empeño en seguirla,
quizá algún día me de certezas.
La agobiante espera
a veces me deja sin fuerzas.
Este tren de la vida
tan ágil, tan soberbio, tan sordo,
incapaz de comprender
un pedido de auxilio
por una juventud latente, todavía en vilo,
en búsqueda constante,
que reniega de dormir por no ver a sus sueños
convertirse en realidad.



"¿Habrá sido nuestro premio por no salir corriendo?"
3 Mayo 2017

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