lunes, 13 de julio de 2015

Tendrían que ser demasiadas coincidencias.
¿Será el universo?
Tengo que darte el tiempo,
no quería golpearte así la puerta.
No existen los sentidos que invadan la verdad.
Tu tiempo y mi espera,
esa eterna espera, la de todos los días.
Esa espera que jamás pudo resultarme cotidiana,
tan arraigada y tan ajena,
sobretodo desesperante.
Casi siempre incomprensible.
¡Si tan sólo te hubieras visto sonreír!
Podrías entenderme, podrías quererte
y saber que no hay nada que perder.

8 Junio 2015

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