¿Será el universo?
Tengo que darte el tiempo,
no quería golpearte así la puerta.
No existen los sentidos que invadan la verdad.
Tu tiempo y mi espera,
esa eterna espera, la de todos los días.
Esa espera que jamás pudo resultarme cotidiana,
tan arraigada y tan ajena,
sobretodo desesperante.
Casi siempre incomprensible.
¡Si tan sólo te hubieras visto sonreír!
Podrías entenderme, podrías quererte
y saber que no hay nada que perder.
8 Junio 2015
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