me está llevando hacia lugares inusuales.
Estas coincidencias intensas,
tan de dios y tan nuestras,
que hacen que pierda de vista lo importante,
no valore lo que tengo,
me encierre en mi misma.
¿Y cómo escapar de este incipiente amor?
Me siento atada a una realidad ya proyectada
de la que no puedo escapar.
No se puede empezar algo esperando,
con los brazos cruzados,
como si no tolerara terminar de conocerte.
Y al mismo tiempo,
tu abrazo es mi lugar.
¿Escaparía o me quedaría junto a la costumbre?
¿Me acurrucaría en su pecho?
¿O volaría hacia lo incierto?
Esta aventura inesperada que se me presenta casualmente
(o provocada por mi, con ayuda del destino),
me deja sin aliento:
en otra búsqueda y en otra espera.
La rutina, veneno del amor.
El enamoramiento, causa y consecuencia tuya.
Culpa de aparecer cuando algo se apagaba.
Aunque, ¿cómo saber si tu luz es verdadera?
Si tu brillo es el auténtico,
¿no debería esperar a que la rutina intente atacar?
"Y no es por egoísmo... es justa razón.
¡Yo no tengo un instante hueco de vos!"
2- Agosto - 2016
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