Escuchar qué era eso que callaba,
centrarme en mí.
No pensar en los demás,
sino en cuáles son las oportunidades
que no puedo dejar pasar;
quiénes son esas personas que no quiero
que pasen sin más.
Cuáles son las memorias para revivir eternamente,
lugares, sentimientos, osadías.
Todo pero con vos.
Tal vez esto no sea más que un arrebato de lucidez,
o tal vez sea el momento de comprometerme,
de compadecer,
pero no en soledad.
Hoy la historia la escriben los victoriosos,
los que apostaron.
A esos no les importa el final,
ganar o perder.
Esos que ponen el alma
porque creen fuerte en que la oportunidad es una.
Y si este arrebato dura más que un segundo,
por siempre le voy agradecer a las suertes.
Y si no dura lo que un pestañeo
no importa.
Lo que importa es lo que fue.
4 - Marzo - 2016
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