y planificando
cuándo sería el momento oportuno,
las palabras justas,
los sentimientos correspondidos,
la relación perfecta.
No pude encontrar nada de eso.
Obsesionada pasé noches en vela,
sueños de pesadilla,
convencida de ser la culpable:
de conformarme, de estar escapando.
Sin querer admitir y afrontar
la existencia de una sola verdad
de la cual yo no era dueña.
Y más aún, de direccionar mis intenciones
hacia el lado opuesto.
Esta verdad, que pedía a gritos galopantes,
liberación de mi interior,
se disfrazaba de una lectura errónea
sobre la realidad.
Fue cuando pude hacerle frente
que comprendí.
No habían momentos planificados,
sólo ideas idealizadas,
recuerdos blasfemados.
Jamás podría yo alcanzar el ideal,
porque esas contradicciones
que rigen nuestro andar
son las que nos convierten en imperfectos.
Mis sentimientos volátiles
seguirían siendo así,
tomando vuelo con la primera caricia al alma.
Los recuerdos rencorosos y ese desdén pasional
no cambiarían de destinatario.
Los impulsos que me motivan a vivir,
no podrían cambiar de prioridad.
Eran demasiadas cosas que decidí
no modificar en pos de sentimientos correspondidos.
Y me hallaba conforme
con la síntesis que había alcanzado,
porque había dejado de escapar
de la verdad insolente.
Al fin comprendía mi interior,
que no se sabe querer,
que son las contradicciones las que nos enriquecen,
pero resulta indispensable
no olvidarse del primero de los deseos,
eso que imploramos
cuando cerramos los ojos:
las revoluciones se caminan en compañía.
"I've been seaching
from the bottom to the top
for such a sight."
18 - Abril - 2016
No hay comentarios:
Publicar un comentario